
El Instituto de Ingeniería ha venido acompañando desde el periodo escolar 2025 la incorporación del modelo de “aprender haciendo” en la formación estudiantes venezolanos del último año de bachillerato, así como estudiantes en fase de pasantías universitarias, en una apuesta formativa que busca reforzar sus capacidades técnicas, vincular el aprendizaje con la experiencia concreta y contribuir a la formación de nuevos talentos y futuros profesionales en las distintas áreas de la ciencia.
Es por ello que el auditorio del Instituto de Ingeniería se convirtió el pasado miércoles 22 de julio de 2026 en un punto de encuentro entre la investigación, el desarrollo tecnológico y la pedagogía. Bajo el título “Siembra y Preservación del Talento Científico”, estudiantes de diversas escuelas técnicas y universidades presentaron proyectos que no solo representan la culminación de sus prácticas, sino también una respuesta concreta a las necesidades que requiere el país en un contexto marcado por la reciente emergencia sísmica.
La jornada, que originalmente estaba prevista para el 25 de junio, tuvo que ser reprogramada debido al terremoto del 24 de junio de 2026. El profesor Francisco Durán, presidente ejecutivo del instituto, destacó que este acto de cierre también permitió cerrar el ciclo actual e inaugurar formalmente el Programa de Fortalecimiento y Apoyo a las Escuelas Técnicas Industriales 2026-2027.
La profesora Yolanda Martínez, coordinadora de Investigación y Formación en Ciencia y Tecnología del estado Miranda, representó al Ministerio de Educación en el acto y habló en nombre de la profesora Rosa Becerra, autoridad única de Educación de la entidad. En su intervención, destacó el cambio de paradigma que impulsa el ministerio, basado en la pedagogía crítica y en el principio de “aprender haciendo”.
Asimismo, destacó cómo el contacto con el Instituto ha cambiado la visión de los jóvenes y ha reorientado vocaciones hacia carreras como ingeniería electrónica, mecatrónica y robótica. Incluso expresó su emoción por la participación de niños de primer año en el programa, al considerar que su presencia evidenciaba el despertar temprano del Semilleros Científicos. Por su parte, el director técnico del instituto, Víctor Cano, subrayó la importancia de fortalecer la cultura de prevención desde la educación, antes lo hechos ocurridos el pasado 24 de junio. Señaló que escuelas como la Escuela Técnica industrial (ETI) Rubén González quedaron con “etiqueta roja” por daños estructurales severos. “Venezuela es un país sísmico y debemos prepararnos previamente; la ingeniería debe estar al servicio del pueblo”, afirmó.
Proyectos con impacto real
Los estudiantes de sexto año, ahora reconocidos como técnicos profesionales, demostraron su capacidad para integrar mecánica, electrónica y programación en soluciones de aplicación concreta.
En la ETI Roque Pinto, desarrollaron una estación de prueba automatizada para UPS monofásicos utilizando microcontroladores PIC y ESP32, lo que permite diagnósticos precisos a través de una página web.
La ETI Cruz Villegas presentó un diseño conceptual de una planta desalinizadora por ósmosis inversa, orientada a garantizar agua potable para comunidades, junto con una barrera de seguridad industrial para el control de acceso en talleres.
La ETI Santos Michelena expuso un sistema de gestión de almacén digital y bots para automatizar el control de inventario y las solicitudes de permisos en el Centro de Ingeniería Eléctrica y Sistemas.
En tanto, la ETI Rubén González, pese a los daños en su sede, presentó maquetas sobre generación eólica y el uso de instrumentos de medición de parámetros eléctricos.
La jornada también incluyó a estudiantes universitarios que cumplieron sus horas reglamentarias con investigaciones de alto nivel.
Alejandro Fajardo, de la UNEFA, diseñó una trilladora de café pergamino de bajo costo y fácil mantenimiento, pensada para pequeños productores y comunas mediante un sistema que preserve la calidad del grano.
Por su parte, Manuel Torres, de la UNETRANS, realizó un estudio sobre la correlación entre la microestructura y las propiedades acústicas de aceros inoxidables y al carbono, con aplicaciones directas en la inspección no destructiva de infraestructuras críticas mediante ultrasonido.
Aprendizaje y transición profesional
Los testimonios de los estudiantes reflejaron el impacto formativo de la experiencia. Widleynis Alvarado, de la ETI Roque Pinto, expresó que el proceso fue un reto y una gran enseñanza, al afirmar que “pasar de las aulas de la escuela técnica a un laboratorio donde se trabajaba día tras día a tiempo real fue una gran experiencia”.
Juan David Pérez, de la ETI Santos Michelena, describió el impacto inicial de llegar a la institución “Llegamos y vimos muchos rostros, muchas personas que se veían que sabían de su área… y que nosotros llegáramos así súper perdidos”. Sin embargo, agradeció que el personal no permitió que se sintieran “pequeñitos”, sino que los trataron como pares.
Otro estudiante, al referirse a su tutor, comentó que su mentor les enseñó “cómo aprender a ser un técnico profesional y no solamente obligándonos, sino apoyándonos y orientándonos paso a paso”.
Crecimiento personal y trabajo en equipo Henjine Rodríguez, de la ETI Cruz Villegas, compartió un testimonio sobre su evolución personal “Realmente yo también era una persona… individualista y terca… aprendí a escuchar a los demás, a desenvolverme en entornos a los cuales no estaba acostumbrada”. Añadió que la experiencia le permitió salir de su zona de confort y aprender aspectos que no vio en su escuela.
María Ángel Osuna, también de la ETI Cruz Villegas, destacó la importancia de la colaboración “Aprendí un poco a ser más proactiva, a trabajar más en equipo… Yo antes era muy individualista, el trabajar en equipo me ayudó a esa resolución de problemas en conjunto”.
Valor práctico de la ingeniería
Juan Pérez, de la ETI Santos Michelena, señaló al presentar su sistema de gestión que el proyecto demuestra el valor práctico de la ingeniería y la tecnología aplicada para convertir procesos vulnerables o poco factibles en sistemas modernos, automatizados y eficientes.
Lewibaldo Díaz, de la ETI Roque Pinto, inició su presentación agradeciendo la oportunidad y calificando al personal del instituto como “un gran equipo”.
Manuel Torres agregó que su paso por el centro no solo le permitió desarrollar su proyecto de grado, sino también obtener “crecimiento profesional” al participar en otras actividades del laboratorio y en cursos de seguridad.
Vocación científica y emergencia sísmica
En su intervención, la profesora Martínez aseguró, que la enseñanza no puede estar desvinculada del campo laboral y resaltó la importancia de las Rutas Científicas, que permiten a los estudiantes salir de las “cuatro paredes” del aula para observar cómo trabaja un científico en la realidad. También advirtió sobre los nudos críticos que enfrentan las escuelas técnicas, entre ellos la falta de especialistas, los problemas administrativos y la maquinaria subutilizada en varios planteles.
Martínez también puso el acento en la emerge
ncia sísmica del 24 de junio. Informó que muchas de las escuelas más grandes de Miranda están funcionando como campamentos transitorios o tienen “etiqueta roja” por daños estructurales severos, como la ETI Rubén González, cuyos talleres quedaron inutilizados tras la caída del techo. En ese contexto, subrayó que la colaboración para el ciclo escolar 2026-2027 es más esencial que nunca para garantizar que la formación técnica no se detenga.
Por su parte el profesor Durán, expresó, que este programa a través de la ciencia orienta a las escuelas para actuar como un eje central o «punto y círculo» en su entorno, donde los proyectos desarrollados atienden necesidades comunitarias reales y los estudiantes se convierten en voceros y técnicos profesionales que demuestran que la ciencia debe estar al servicio del pueblo, fomentando una cultura de resiliencia y compromiso social ante desafíos como la reciente emergencia sísmica.
Enfatizó que la formación técnica y científica es el motor fundamental para el desarrollo de Venezuela. Esta visión no se limitó a un discurso retórico, sino que se manifestó a través de la ejecución del programa, busca vincular la educación con las necesidades productivas y la soberanía tecnológica de la nación.
Para cerrar la actividad se realizó la entrega de certificados y el anuncio de que el nuevo ciclo comenzará en septiembre, donde el instituto de Ingeniería reafirma su compromiso de ser casa del relevo científico venezolano, transformando a los técnicos medios en profesionales al servicio del desarrollo nacional.








