Ciencia, bienes comunes, planificación: el Instituto de Ingeniería debate ante la crisis ambiental planetaria de Venezuela

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Frente a una crisis ambiental que amenaza la disponibilidad de agua, alimentos, suelos fértiles y biodiversidad, investigadores, trabajadores y especialistas debatieron sobre la planificación científica nacional. La jornada destacó que la respuesta a la crisis climática exige defender los bienes comunes, fortalecer la soberanía de los pueblos y orientar el conocimiento hacia la continuidad de la vida.

La actividad abrió un espacio de reflexión sobre la “Geopolítica de los bienes comunes y la crisis ambiental planetaria”, donde se desarrolló un análisis crítico sobre las causas estructurales, las consecuencias y los desafíos de la crisis climática. El encuentro contó con las intervenciones del biólogo Carlos Méndez y el ecólogo Francisco Herrera.

El biólogo Carlos Méndez explicó la ruptura de la estabilidad climática del Holoceno y presentó el modelo de la “economía de la dona”, el cual plantea un equilibrio entre garantizar derechos comunitarios —como salud, educación, agua, energía y alimentación— y respetar los límites ecológicos del planeta. Asimismo, alertó sobre la paradoja de la descarbonización, pues la transición energética demanda minerales y recursos cuya extracción puede trasladar costos ambientales y sociales a los territorios del Sur Global.

Por su parte, el ecólogo Francisco Herrera cuestionó la planificación científica fragmentada y propuso orientar la investigación nacional hacia cinco esferas esenciales: alimentación, salud, demografía, agua y energía, con la educación como eje transversal. También destacó la importancia de incorporar los saberes ancestrales y comunitarios para comprender los ciclos ecológicos y generar respuestas colectivas.

Uno de los temas centrales del conversatorio fue la soberanía epistémica. Herrera cuestionó la jerarquización histórica que ha presentado al conocimiento científico moderno-occidental como el único universal y válido, mientras que los conocimientos ecológicos de los pueblos originarios son reducidos a “creencias”, “mitos” o “saberes” menores.

Herrera propuso reconocer el conocimiento ancestral y comunal como una fuente válida para comprender los ciclos ecológicos, proteger los territorios y construir alternativas frente a la crisis ecológica planetaria. En este sentido, el saber del pueblo yanomami sobre la selva y sus dinámicas fue mencionado como un ejemplo de conocimiento indispensable para la defensa de la biodiversidad y de los sistemas vivos.

Los ponentes insistieron en que una transición energética no puede reproducir desigualdades ni convertir a los territorios en simples zonas de sacrificio. Por ello, se planteó la necesidad de garantizar la participación efectiva de las comunidades locales y de los pueblos indígenas en la toma de decisiones sobre proyectos que afecten sus espacios de vida.

Asimismo, se resaltó la importancia de establecer salvaguardas socioambientales que permitan armonizar los objetivos de mitigación climática con la protección de los ecosistemas, las fuentes hídricas y los derechos de las poblaciones. Este enfoque apunta hacia una transición justa, capaz de responder a la emergencia climática sin transferir sus impactos a los sectores y territorios vulnerabilizados.

La participación en el debate formativo condujo a preguntas sobre los escenarios climáticos para Venezuela, la protección de los suelos fértiles, el acceso al agua y las posibilidades de construir respuestas colectivas. El intercambio reafirmó que la ciencia necesita dialogar con las comunidades y con otros sistemas de conocimiento para responder a los desafíos de la época.

Ambos investigadores exhortaron a la comunidad ingenieril a pasar todos los proyectos científicos por el doble tamiz de la sustentabilidad y la soberanía. “Cada investigador o innovador debe revisar la huella ecológica de todas las ideas que tenga». En ese sentido, alertaron que las energías alternativas que hoy se han propuesto tienen más huella ecológica que las convencionales. De ahí, la necesidad de estar en constante evaluación y seguimiento reflexivos.

La actividad, transmitida en línea a través de Formatec y con participación presencial en el auditorio del Instituto de Ingeniería, ratificó la importancia de impulsar una ciencia orientada a la vida, la soberanía y la defensa de los bienes comunes. Frente a la crisis ambiental planetaria, el desafío planteado fue avanzar hacia una planificación integrada que articule la diversidad de los conocimientos, participación popular, justicia territorial y respeto por los límites ecológicos.

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