
Un púlsar puede delatar su entorno sin que veamos cómo se mueve el gas a su alrededor. En el sistema BP Crucis, una estrella de neutrones llamada GX 301-2 atraviesa el viento de una hipergigante azul: una corriente de gas que la estrella expulsa al espacio. En septiembre de 2026, NASA y JAXA anunciaron que el observatorio XRISM había captado indicios directos de ese material cayendo hacia el púlsar.
La observación duró unas 16 horas y ocurrió el 1 de febrero de 2025. El resultado, publicado en Science Advances, ofrece algo poco habitual: no una fotografía del gas, sino un registro de sus huellas en rayos X. Al descifrar esas señales, el equipo estimó que el plasma se acercaba al objeto compacto a unos 540.000 kilómetros por hora.
Cómo XRISM leyó el viento en rayos X
BP Crucis es un sistema binario situado a unos 13.000 años luz. Wray 977, su estrella principal, es una hipergigante azul de gran tamaño que pierde gas de forma continua. Su compañera, GX 301-2, es una estrella de neutrones: el núcleo colapsado de una estrella que explotó como supernova. Aunque concentra más masa que el Sol en una esfera de unos 20 kilómetros, no se observa directamente como una superficie iluminada.
GX 301-2 gira aproximadamente cada 11 minutos y emite haces de rayos X; por eso pertenece a la familia de los púlsares. XRISM, una misión liderada por Japón con participación de NASA, observó el sistema con Resolve, un espectrómetro de alta resolución. El instrumento separó líneas de emisión y absorción que en observaciones menos detalladas pueden mezclarse.
La diferencia importa: el telescopio no tomó una imagen ampliada del viento. Registró la energía de los rayos X y cómo ciertas líneas cambiaban. Esas variaciones permiten inferir propiedades del gas, como su composición y movimiento.
El hierro marcó la dirección del plasma
La pista decisiva apareció en líneas de absorción producidas por hierro muy ionizado. En el espectro, esas líneas estaban desplazadas hacia energías menores respecto de las medidas en laboratorio. Ese corrimiento al rojo revela movimiento respecto de quien observa; combinado con la posición orbital del sistema, indica que el plasma se dirigía hacia el púlsar.
El análisis estimó una velocidad cercana a 335.000 millas por hora, equivalentes a unos 540.000 kilómetros por hora. No es una toma directa del gas acelerando: es una medición inferida de su señal espectral. Aun así, observar líneas tan definidas permitió estudiar el flujo cerca de la estrella de neutrones con un detalle inusual.
En otras palabras, el hierro actuó como un velocímetro remoto. XRISM detectó la huella del material mientras era atraído por la gravedad de GX 301-2, una evidencia que ayuda a comprobar cómo se alimentan algunos sistemas binarios de rayos X.
Por qué importa haber visto la señal
Los astrónomos llevan tiempo estudiando cómo una estrella compacta captura parte del viento de su compañera. Pero resulta difícil observar directamente el plasma tan cerca de una estrella de neutrones. Las líneas de absorción de Resolve dieron indicios claros de que el gas se acercaba al púlsar y permitieron estimar su velocidad.
Este tipo de medición ofrece una manera de poner a prueba modelos de acreción alimentada por viento: cuándo el gas se acumula, cómo cambia su trayectoria y qué condiciones acompañan a las llamaradas. BP Crucis es un laboratorio natural extremo; lo aprendido allí puede orientar el estudio de otros sistemas binarios, aunque cada uno tenga sus propias condiciones. La novedad, entonces, no es que XRISM haya fotografiado un viento cósmico. Es que pudo separar en un espectro sus señales de hierro y usarlas como evidencia del flujo de plasma hacia una estrella de neutrones.
Una ventana de 16 horas, no una película completa
XRISM observó BP Crucis durante unas 16 horas, en un tramo concreto de una órbita de 41,5 días. Esa ventana permitió medir una etapa del fenómeno, pero no muestra continuamente cada cambio desde que el púlsar entra en la corriente hasta que sale. Las ilustraciones que acompañan el anuncio son representaciones artísticas basadas en el modelo del equipo, no fotografías del gas.
La misión seguirá aportando espectros de rayos X para comparar cómo cambian las líneas en distintos momentos. Con más observaciones será posible poner a prueba la explicación del disco turbulento y entender mejor por qué el sistema produce llamaradas tan intensas.
fuentes:
https://science.nasa.gov/missions/xrism/xrism-sees-pulsar-gathering-companions-wind/
https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.aef6686






