Instituto de Ingeniería activa formación para reducción de riesgo sísmico en Venezuela

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El Instituto de Ingeniería inicio el segundo cuatrimestre de jornadas formativas de carácter crítico-técnico con el conversatorio “Ciencia y educación para la reducción del riesgo sísmico”, a cargo del ingeniero geólogo Víctor Cano. Dicha actividad estuvo centrada en la amenaza sísmica en Venezuela y en la necesidad de fortalecer la cultura de prevención, luego de los eventos ocurridos el 24 de junio de 2026. Cabe destacar que esta agenda forma parte de los eventos de formación científica, técnica, política y social de la institución, que reúne a expertos en sismología, gestión de riesgos e ingeniería sismorresistente, con énfasis en la vulnerabilidad estructural y humana del país.

Durante el encuentro, el ingeniero Víctor Cano, director técnico del instituto y expresidente de Funvisis, explicó que Venezuela es un país sísmico por su ubicación entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana, y resaltó que el verdadero desafío no es solo la amenaza natural, sino la vulnerabilidad de las edificaciones y de la población. También detalló que el evento de junio fue un “doblete sísmico”, con dos sismos de magnitudes 7.2 y 7.5 ocurridos con apenas 39 segundos de diferencia.

Análisis técnico

Cano destacó que el segundo evento fue inicialmente difícil de ubicar debido al solapamiento de señales sísmicas, y que la energía liberada por el sismo de mayor magnitud superó ampliamente la de terremotos históricos registrados en el país. Asimismo, advirtió sobre la importancia del “efecto de sitio” y la licuación de suelos, fenómenos que agravaron los daños en zonas como La Guaira y Caracas.

El equipo técnico recordó que Venezuela cuenta con sistemas de fallas activas como Boconó, San Sebastián, El Pilar y Oca-Ancón, además de estructuras geológicas sensibles como Tacagua-El Ávila. En ese contexto, insistieron en que los recientes movimientos sísmicos obligan a revisar los criterios de inspección, la planificación territorial y la respuesta institucional; en cuanto a las normas sísmicas, la microzonificación y la inspección de edificaciones deben convertirse en acciones vinculantes para las autoridades locales.

Asimismo, se destacó que Cano coordina actualmente un equipo nacional de ingenieros que realiza inspecciones de viviendas en el Distrito Capital luego del terremoto reciente, lo que permitió aportar a la jornada una visión técnica y actualizada sobre el estado de las edificaciones y los desafíos de la recuperación.

Prevención como política pública

La jornada también puso el foco en la autoprotección. Los especialistas reiteraron la importancia de adoptar la conducta de “agacharse, protegerse y sujetarse” durante un sismo, evitar correr y mantener planes familiares de emergencia. Según explicaron, la supervivencia depende tanto de la resistencia estructural como de la preparación emocional y conductual de las personas.

Daniel Moreno y Antonio Aguilar, integrantes del equipo formador, subrayaron que la educación preventiva es clave para reducir lesiones y muertes. En ese sentido, recordaron el legado de la maestra Madeleilis Guzmán, “Made”, fallecida en Cariaco protegiendo a sus alumnos, quien continúa siendo el pilar para la formación de las nuevas generaciones en materia de prevención y protección de la vida durante el sismo de Cariaco de 1997; hoy en día, su nombre identifica el proyecto Aula Sísmica de Funvisis.

También se insistió en la necesidad de consolidar una cultura de autoprotección basada en la educación, la simulación y la preparación familiar. El mensaje final fue claro: “En un país sísmico como Venezuela, la prevención no puede seguir siendo una recomendación, sino una política pública permanente”.

La amenaza de tsunami en el Caribe

Aunque las fallas venezolanas son mayormente horizontales (transcurrentes), Venezuela está expuesta a tsunamis generados por fallas verticales en otras islas del Caribe, así informó el ingeniero Cano. En nuestros registros históricos, que datan de 1530 a 1929, se han documentado olas de hasta 10 metros en Puerto Tuy (1900) y de 6 metros en Cumaná (1929), que han destruido la costa oriental y central de nuestro país.

Otra causa de tsunamis en Venezuela son los grandes deslizamientos de tierra de las montañas que caen directamente al mar, un peligro latente debido a la topografía de la cordillera de la Costa. Aunque los tsunamis en Venezuela no son del tamaño gigantesco que muestra Hollywood, una ola de apenas un metro de altura es capaz de afectar gravemente las edificaciones e infraestructuras costeras.

Cano recordó dos realidades críticas sobre la física del fenómeno: “un tsunami no es una sola ola, sino una serie de ellas” y la primera ola en llegar no suele ser la de mayor altura ni fuerza, sino solo la primera de la secuencia.

Asimismo, advirtió sobre la existencia de un sistema de alerta temprana para Venezuela, ya que nuestro país participa y forma parte del sistema de alerta temprana de la cuenca del Caribe, creado a raíz del devastador tsunami del Océano Índico en 2004. Este sistema, Caribe Wave, coordina alertas ante sismos en las Antillas que puedan generar olas destructivas en las costas nacionales en cuestión de minutos u horas.

Formación y relevo científico

Durante la apertura, Francisco Durán, presidente ejecutivo, dio la bienvenida a nuevos investigadores, especialmente a los integrantes del Centro de Tecnología de Materiales, e invitó a su incorporación activa en las diferentes jornadas técnicas. El mensaje inicial subrayó que la ciencia y la tecnología deben ocupar un lugar central en el estudio, la prevención y la educación frente al riesgo sísmico.

Durán acotó que la jornada forma parte de los espacios de intercambio que impulsa la institución para analizar temas de interés nacional y promover la formación permanente en áreas estratégicas.

La jornada se realizó de manera presencial en los espacios del instituto y fue transmitida en vivo por la plataforma Fórmatec. El encuentro reunió a trabajadores, investigadores, especialistas y asistentes interesados en el estudio de la amenaza sísmica en Venezuela, en un intercambio orientado a fortalecer la preparación ciudadana, la reactivación de los debates sobre la prevención y a vincular el conocimiento científico con la toma de decisiones institucionales.

El conversatorio, concluyó con un llamado a modernizar la red sismológica nacional, convertir los estudios de riesgo en ordenanzas municipales, acelerar la recuperación o demolición de las estructuras comprometidas y adaptar el diseño de infraestructura crítica al escenario de dobletes sísmicos; así como con un simulacro práctico y un mensaje común: “En una nación sísmica como Venezuela, la prevención debe transformarse en política pública y en hábito comunitario”.

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